viernes, enero 07, 2011

Parrish, 1961

 
"Parrish" Delmer Davis
USA, 1961
-DVD-
Mi prima que era cuatro años mayor que yo, volvió del cine diciendo “Oh, Parrish, oh Parrish, oh Parrish… ¡qué guapo! Yo me la miraba con cierto escepticismo, porque sólo tenía diez años y no me parecía tan impresionante. Pobre Troy Donahue, para mí tenía el aspecto un fideo hervido. Sólo le pude soportar en “Una trompeta lejana” el western de Raoul Walsh (1964) sobre todo por la pegadiza música de Max Steiner y la eficaz presencia de la actriz Suzanne Pleshette. Película que no hace mucho no paraban de pasar por televisión una y otra vez. Entonces, en aquella época, pronunciábamos “Donaguer” y no “Donagiu”, así como decíamos “Yon Vaine” en lugar de “Yon Guein” o “Gable” en lugar de “Geibol”.
El pobre de Troy Donahue, y digo bien, que conoció un éxito fulgurante durante tan poco tiempo que en los ochenta se lo vió dormir en un banco de el Central Park de Nueva York. Formó parte de una generación de actores con poca fortuna, ya que se los recuerda muy poco: Sandra Dee, Connie Stevens, Bobby Darin, Sal Mineo, etc. sólo se salvó James Dean. Para mí forman parte de un recuerdo especial, en películas de mi adolescencia, que dejaban una confusa idea de cómo eran las relaciones sociales aceptables; matrimonios de camas separadas, las funestas consecuencias de tener sexo prematrimonial, relaciones de noviazgo encorsetadas e imposibles, pero reales en su momento. Me viene a la mente Sandra Dee en “Cuando llegue Septiembre” (1961) en el que una voz en off reproduce su pensamiento y le exige un determinado comportamiento que hará que Bobby Darin se enamore “de verdad” (en este caso se casaron en la vida real). Esas películas de los años cincuenta y principio de los sesenta en las que la reglas de la moral más rancia estaban en su punto más álgido y con las que se influía para lo peor en ánimo de adolescentes desinformados.
A pesar de todo ello, no había visto “Parrish” y tenía curiosidad por saber que era. Ahora que ha aparecido en DVD satisfago esa curiosidad. La película lleva toda esa carga moral de la que he hablado antes y que produce cierta angustia. Troy Donahue es Parrish un esforzado muchacho que viaja con su madre viuda en una relación de dependencia que ninguna película actual se atrevería a mostrar. Ante Parrish todas las chicas caen al primer segundo; para empezar es seducido por una obrera ligera de cascos, interpretada por una exasperante mosquita muerta que era Connie Stevents, que acabará soltera con un hijo ( no de Parrish) por ser una fresca. Después es seducido por una heredera tan fresca como la otra, pero con más posibilidades que también acabará mal; en un matrimonio sin amor y sin hijos. Parrish finalmente se queda con la virgen, esforzada y de definidad personalidad hija menor de Karl Malden, que primero es el malvado vecino de su jefe y después pasa a ser su padastro, con lo que la hija es su hermanastra.
Y es que la película es un culebrón; de calidad. Inspiración para interminables seriales de televisión, cuyo leitmotiv es en este caso un valle donde se cultiva una excelente variedad de tabaco en un entorno poco apropiado climatológicamente. Sagas familiares, matrimonios convenientes e inconvenientes, dinero, vicios. En fin de todo lo necessario.
En este caso el metraje se reduce, ya que es una película, aunque de casi más de dos horas. La subtrama no está mal y tanto Claudette Colbert como la madre, así como Karl Malden como el propietario ambicioso y Dean Jagger/Sala Post como oponente bondadoso le dan un aire de densidad a la película. Sin embargo, cuando Claudette “explica” a su hijo “cómo es en realidad” el personaje de Malden/Judd Raike, la película se cae por su propio peso. Ya que son incapaces de mostrarlo. Karl Malden es suficientemente buen actor para interpretar matices y dobleces, sin embargo, no le dejan hacerlo; prefieren presentarlo esteriotipado y monofacético.
Finalmente en cuanto a Troy Donahue no está mal, no lo hace ni bien, ni mal. Es de un atractivo blando, sin dobleces. Alcohólico y drogadicto fue de mal en peor. Coppola le dio un pequeño papel en El Padrino II, en el que usó su nombre real de Merle Johnson. Dicen que inspiró un personaje de “Los Simpson”.